domingo, 25 de octubre de 2015

no nos hablen de innovación



"Es mentira que un bulo repetido merezca ser verdad" 
                                                         Joaquín Sabina


en el tercer mundo, y más aún en colombia, la gente se deja llevar por lo que se dice en tal o cual parte sin detenerse a pensar (deporte nacional por excelencia) lo que eso significa. así que en muchas ocasiones vivimos del cacareo repetitivo de unos cuantos descerebrados que nunca entenderán las finas emociones de las que está hecha la música.

la nefasta innovación tiene postrados a los niñatos del nuevo milenio en el rincón de la desesperación pues sus creaciones no consiguen hacer vibrar los corazones de sus seguidores. se amparan en la tecnología más reciente pretendiendo estar bien encaminados, sin entender que hace exactamente dos segundos están rezagados del tren de las tendencias. pretenden solucionar ese asunto dejando que los mercachifles de la promoción y el mercadeo se inventen numerales (lo del hashtag les queda como el orto) que sirvan de placebo momentáneo.

así que volvemos nuestros ojos a los ancianos y sabios gurús como el siempre vivo keith richards para reencontrar el camino. lo que diferencia  a cada artista es su perspectiva particular, su manera única de ver, entender y actuar en el mundo. así que niños manden a la mierda sus dispositivos móviles y vivan la vida sin pantallas de por medio durante algún tiempo. sin emociones reales no hay música que conmueva.

los verdaderos corsarios forajidos de la música, y del rocanrol en particular, no diseñan nada, tan solo son ellos, y eso por éstos días está lejos de la innovación.




domingo, 11 de octubre de 2015

¿cuestión de imagen?

¿hay algo más divertido que ver a enrique bunbury vestido de vaquerito? él se jura el mero mero pero más parece woody de  toy story. la respuesta a la pregunta puede ser  juanes con vestido y corbata ¿acaso no eras metalero de medallo? el modelo latinoamericano en cuanto a moda se refiere siempre fue cerati, quien despotricaba de quienes negaban la moda en el escenario. él tampoco escapa a la ridiculez fashionista (horrenda palabra por cierto) en más de una ocasión. muchos dirán que los citados arriba son intocables, pareciera que la fama los blindara. sin duda son artistas de renombre y calidad (unos más que otros) pero eso no significa que no se hayan payaseado (con todo respeto por los payasos).



más divertido aún es ver a babosos colombianos que no son reconocidos ni por sus madres caminar por las calles como si estuvieran en pleno texas. la versión bunbury criolla, botas de piel de serpiente con cantidad de sonajeros metálicos, camisetas negras rasgadas, sobretodos de cuerina negra y sombreros de ala, eso sí, deben ser negros, como los que billy gibbons dejó de usar hace centurias. mejor no hablar de los metaleros porque la risa nos haría mear encima. también dejamos de lado a los chucuchucool fashion tropicalistas a rajatabla que no han pisado la playa pero si sus inmundos tapetes en sus apartamenticos de chapinero, ataviados con camisas coloridas  made in hong kong y sombreros vueltiaos de cartulina, orgullosos pues sus padres les dicen que tocan folk.


está claro que la ropa tiene algo que ver en la escena, pero no es una obligación. la honestidad se deja ver a primera vista pero en colombia las bandas primero compran el maquillaje que los instrumentos. bowie hace tiempo dejó sus alter égos en el armario, incluso marilyn manson, y ellos sabían lo que hacían, pero por éstos lares...



sábado, 3 de octubre de 2015

de camaleones y fotocopiadoras

pareciera que repetir los mismos errores es un bucle eterno en la historia  de la humanidad. por éstos días de acceso ilimitado de la información el asunto no ha cambiado, las orillas de la super-autopista están repletas de zombies varados bronceándose de verde con las luces que emiten las míseras pantallas de sus dispositivos móviles. history will teach us nothing cantaba sting hace casi treinta años y no se le puede quitar la razón.

el comportamiento de la mayoría de la gente relacionada con la producción de música en colombia es un asunto de repetición simple (igual que los dj´s). todo se trata de copiar comportamientos y estéticas que se han venido calcando mal, como una fotocopiadora en blanco y negro, sin detenerse a pensar que en cada nueva copia se pierde algo de la información que venía en el original.  en argentina y méxico son camaleones y ha funcionado mejor, se apropian del color pero le dejan la propia textura de su piel, es imposible que lo hagan de otra manera. en esas sociedades el negocio de la música funciona mucho mejor que en colombia. los colombianos prefieren las fotocopiadoras made in miami. es fácil ver la diferencia y la falta de profundidad.

el rock no está definido por el formato guitarra, bajo, batería. puede tener incluso órganos, teclados, coristas semi-desnudas, congas, dumbuks o gaitas de la sierra sin perder el sentido ni la esencia. el asunto está en cómo el contenido va en contravía de lo habitual (mainstream para los esnobs), el cuestionamiento, la irreverencia inteligente (no el chiste flojo tipo sábados felices), el análisis de la sociedad y su comportamiento. lo anterior no es fácil de lograr porque implica pensar y buscar la información primordial, el ADN de las cosas y esa es la información que se pierde en las fotocopias de las producciones colombianas.

así que cuando vemos los listados de nominados a cualquier tipo de premio (acto totalmente aparte del rocanrol) no queda más remedio que escupir sobre las biblias fotocopiadas mientras los verdaderos dueños del rocanrol caminan invisibles por las calles, nunca como zombies de caricatura pop. que no nos malentiendan, el pop de calidad también existe, por allí han caminado desde los beatles y los stones hasta los rodríguez sin que por ello el asunto se vea afectado. la razón es que todos ellos han sido camaleones y no fotocopiadoras.