domingo, 12 de julio de 2015

el baile de los apestados

los colombianos en buena medida somos incultos; en la escena latinoamericana somos los imbéciles del curso pero con padres atarantados que guiñan el ojo ante tan lamentable entuerto parental. criados por salir del paso, por el peor de los atajos (como diría el gran antanas mockus), como hijos de narcos y periodistas que pelean borrachos en los restaurantes alegando vivir en tierra fría*.

hace nueve años nos invitaron a participar tras las bambalinas de un concierto que organizaba la alcaldía mayor de bogotá. nuestra labor era la de edecanes, así como lo leen, personajes encargados de atender a los señoritos integrantes de los grupos que ofrecerían el concierto. la mayoría con cierto reconocimiento en algunas emisoras.

la fortuna dictó que nos tocara en suerte un grupo de reggeae que era conocido por una sola canción, nunca pasaron de ser unos one hit wonder. sin embargo se comportaban como si bob marley fuera un baboso y recién aparecido, caminaban entre nubes de algodones cuando bajaron del apestoso bus intermunicipal que les asignaron como limusina.

el parque simón bolívar fue elegido para el ágape demagogo, mal dirigido por el ex-alcalde lucho garzón y su combo de ineptos. en el cartel había bandas "convocadoras" una de las cuales cerró durante esos gobiernos rock al parque en varias oportunidades, apadrinados por bertha ospina, que ahora suena tan caduca como las convocadoras bandas de entonces.

nosotros fuimos vistos por sus majestades como unos apestados que apenas podríamos ser parte de la servidumbre, bendito sea el país del sagrado corazón y sus bandas trepadoras. nos divertimos de lo lindo viendo como todos se creían los stones en glastonbury, tomando gaseosa con empanadas en carpas improvisadas que hacían las veces de camerinos. y mejor no hablemos de los ¿managers? de papel aluminio que miraban con asco todo lo que los rodeaba.

estamos seguros que ustedes no recuerdan el fastuoso concierto ya que las bandas en cuestión aseguraron una entrada de... cuarenta personas, aunque esperaban diez mil. de haber sido grupos respetuosos hubieran ofrecido un recital de altura, pero no les pareció necesario ante tan patética asistencia rodeada de una lamentable soledad criminal. todos tocaron por salir del paso, sin ganas, pero sí se encargaron de cobrar en metálico al distrito por su paupérrima actuación .

ante eso decidimos irnos dejando por su cuenta a los mercachifles criollos del rastafari y su sociedad de banditas vanas y aburridas pero eso si comprometidas con la escena. no sabemos si sus egos llegaron a salvo a sus tibias casitas. está claro que preferimos estar en el baile de los apestados.



* se recomienda leer "angosta" de héctor abad faciolince

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