lunes, 20 de julio de 2015

bailemos mientras nos matan

"La música embota, hace olvidar el hambre y la desgracia,
 impide pensar, y con el alcohol empieza a sonar bien 
hasta la repetición incesante de un tambor eterno."
                                                                             Angosta



la función de la música en la sociedad varía de acuerdo con el país, y en el país cambia de acuerdo con las circunstancias. el asunto es cuando la población es tan estúpida que no cambia las condiciones que están en su contra y prefiere bailar para olvidar. la colombia urbana es el ejemplo perfecto, pues la mayoría de sus habitantes desconocen el país que es protagonista de puertas para afuera, o puesto en palabras aún más sencillas: en el resto del mundo.

en nuestro país hay tan solo un paso de la danza histérica al despecho, todo debidamente cultivado con licor, drogas y toneladas de envidia de la peor clase. la música para volar no existe, mucho menos la que permite soñar. nos referimos principalmente a las letras, pues en cualquier país del mundo se puede hacer música tan solo con silbar. la relación con la literatura es nula, ni se hable de la poesía, esa brujería tan bien descrita en la canción de draco rosa. así que tenemos como resultado textos de una pobreza abundante que rima con la pobreza espiritual de la que somos millonarios.

esa profunda ignorancia la adobamos con toneladas de arrogancia que solamente consigue que nos vean como gañanes de barrio de puertas para afuera, aunque hacia adentro pensemos que somos intocables y maravillosos. el pequeño vodevil del rocanrol local es una clara muestra de lo dicho. sin embargo no podemos ser injustos con la historia, debemos aceptar que el tiempo pasado fue mejor en ese sentido. lucho bermúdez, pacho galán y joe arroyo son buenos ejemplos, fueron honestos con lo que hacían y decían. claro, ahora con las redes todos parecemos más cosmopolitas, o sea de ninguna parte.

es difícil creer que un país como colombia no cante para cambiar su realidad. no tenemos un charly, un spinetta, una violeta parra, un dylan, un sabina, un springsteen o un rodríguez. conviene preguntarse porqué no nos cuestionamos, y porqué cuando alguien lo hace le dicen amargado y poca cosa. los pocos que lo han intentado ahora yacen con los labios cosidos en medio de las risas criminales que dominan el país.









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