domingo, 26 de julio de 2015

inventar la rueda

hace tiempo que el rocanrol tiene un cadáver bien parecido. muchos se llenan de felicidad al dictarle acta de defunción cada lustro. cuando hablamos de rocanrol nos ven como anacrónicos dinosuarios perdidos en algún polvoriento museo de ocasión. olvidan que la vida es un bucle eterno y no hay nada peor para la creatividad que vanagloriarse de haber inventado la rueda en el siglo XXI. eso es consecuencia directa de la falta de información, o peor aún, por el exceso de mala información.

por éstos días quienes creen llevar la batuta de la punta de lanza parece que estuvieran re-haciendo la música de mediados de la década del ochenta. para nosotros, que vivimos ese momento, es algo extraño pues la sentimos como un pastiche sin mayor gracia. probablemente les pasó lo mismo a quienes vivieron la década de los setenta cuando en los noventa llegamos los veinteañeros de entonces a mover las narices con arrogancia frente a los "viejos" de entonces.

sin embargo, para hacer versiones de la música de los setenta había que saber tocar instrumentos, por eso cada vez suenan menos guitarras. ahora la situación no es tan codificada y permite crear gracias a las máquinas, sin tener mayor conocimiento ni profundidad en nada. suponemos que esa sea la razón por la cual todo es tan desteñido por éstos días y sabe a hamburguesa de mc donald's. los dj's actuales no lo pueden intuir siquiera, la velocidad de los tiempos actuales no les da tregua para seguir inventando lo que hace tiempo es viejo. debe quedar claro que lo viejo no es malo ni aburrido, tan solo ha pasado la prueba del tiempo. en veinte años, o menos, se darán cuenta de lo ridículos que son hoy.

lunes, 20 de julio de 2015

bailemos mientras nos matan

"La música embota, hace olvidar el hambre y la desgracia,
 impide pensar, y con el alcohol empieza a sonar bien 
hasta la repetición incesante de un tambor eterno."
                                                                             Angosta



la función de la música en la sociedad varía de acuerdo con el país, y en el país cambia de acuerdo con las circunstancias. el asunto es cuando la población es tan estúpida que no cambia las condiciones que están en su contra y prefiere bailar para olvidar. la colombia urbana es el ejemplo perfecto, pues la mayoría de sus habitantes desconocen el país que es protagonista de puertas para afuera, o puesto en palabras aún más sencillas: en el resto del mundo.

en nuestro país hay tan solo un paso de la danza histérica al despecho, todo debidamente cultivado con licor, drogas y toneladas de envidia de la peor clase. la música para volar no existe, mucho menos la que permite soñar. nos referimos principalmente a las letras, pues en cualquier país del mundo se puede hacer música tan solo con silbar. la relación con la literatura es nula, ni se hable de la poesía, esa brujería tan bien descrita en la canción de draco rosa. así que tenemos como resultado textos de una pobreza abundante que rima con la pobreza espiritual de la que somos millonarios.

esa profunda ignorancia la adobamos con toneladas de arrogancia que solamente consigue que nos vean como gañanes de barrio de puertas para afuera, aunque hacia adentro pensemos que somos intocables y maravillosos. el pequeño vodevil del rocanrol local es una clara muestra de lo dicho. sin embargo no podemos ser injustos con la historia, debemos aceptar que el tiempo pasado fue mejor en ese sentido. lucho bermúdez, pacho galán y joe arroyo son buenos ejemplos, fueron honestos con lo que hacían y decían. claro, ahora con las redes todos parecemos más cosmopolitas, o sea de ninguna parte.

es difícil creer que un país como colombia no cante para cambiar su realidad. no tenemos un charly, un spinetta, una violeta parra, un dylan, un sabina, un springsteen o un rodríguez. conviene preguntarse porqué no nos cuestionamos, y porqué cuando alguien lo hace le dicen amargado y poca cosa. los pocos que lo han intentado ahora yacen con los labios cosidos en medio de las risas criminales que dominan el país.









domingo, 12 de julio de 2015

el baile de los apestados

los colombianos en buena medida somos incultos; en la escena latinoamericana somos los imbéciles del curso pero con padres atarantados que guiñan el ojo ante tan lamentable entuerto parental. criados por salir del paso, por el peor de los atajos (como diría el gran antanas mockus), como hijos de narcos y periodistas que pelean borrachos en los restaurantes alegando vivir en tierra fría*.

hace nueve años nos invitaron a participar tras las bambalinas de un concierto que organizaba la alcaldía mayor de bogotá. nuestra labor era la de edecanes, así como lo leen, personajes encargados de atender a los señoritos integrantes de los grupos que ofrecerían el concierto. la mayoría con cierto reconocimiento en algunas emisoras.

la fortuna dictó que nos tocara en suerte un grupo de reggeae que era conocido por una sola canción, nunca pasaron de ser unos one hit wonder. sin embargo se comportaban como si bob marley fuera un baboso y recién aparecido, caminaban entre nubes de algodones cuando bajaron del apestoso bus intermunicipal que les asignaron como limusina.

el parque simón bolívar fue elegido para el ágape demagogo, mal dirigido por el ex-alcalde lucho garzón y su combo de ineptos. en el cartel había bandas "convocadoras" una de las cuales cerró durante esos gobiernos rock al parque en varias oportunidades, apadrinados por bertha ospina, que ahora suena tan caduca como las convocadoras bandas de entonces.

nosotros fuimos vistos por sus majestades como unos apestados que apenas podríamos ser parte de la servidumbre, bendito sea el país del sagrado corazón y sus bandas trepadoras. nos divertimos de lo lindo viendo como todos se creían los stones en glastonbury, tomando gaseosa con empanadas en carpas improvisadas que hacían las veces de camerinos. y mejor no hablemos de los ¿managers? de papel aluminio que miraban con asco todo lo que los rodeaba.

estamos seguros que ustedes no recuerdan el fastuoso concierto ya que las bandas en cuestión aseguraron una entrada de... cuarenta personas, aunque esperaban diez mil. de haber sido grupos respetuosos hubieran ofrecido un recital de altura, pero no les pareció necesario ante tan patética asistencia rodeada de una lamentable soledad criminal. todos tocaron por salir del paso, sin ganas, pero sí se encargaron de cobrar en metálico al distrito por su paupérrima actuación .

ante eso decidimos irnos dejando por su cuenta a los mercachifles criollos del rastafari y su sociedad de banditas vanas y aburridas pero eso si comprometidas con la escena. no sabemos si sus egos llegaron a salvo a sus tibias casitas. está claro que preferimos estar en el baile de los apestados.



* se recomienda leer "angosta" de héctor abad faciolince