domingo, 26 de abril de 2015

un poco de cordura por favor

conviene dejar de mirarse el ombligo si no se quiere chocar contra un poste, otra persona o una sociedad más seria que la nuestra. al interior de colombia pretendemos que estamos por encima de los demás, sin embargo no tenemos pruebas a nuestro favor. el pequeño mundo del rock colombiano se llena la boca diciendo que estamos haciendo la música más interesante de américa latina. curiosamente américa latina no da fe de lo dicho, ni en reconocimiento, ni en crítica y mucho menos en ventas.

ese minúsculo mundo en el que vivimos mirándonos el ombligo nos ha llevado a ser arrogantes estúpidos. los ingleses y los argentinos pueden ser arrogantes, pero tienen resultados que soportan (no lo justifican) ese comportamiento. argentina, chile y méxico tienen un movimiento fuerte de rock, y no es de ayer. no logramos notar nuestra estupidez porque no somos honestos, no miramos de frente la realidad, no somos solidarios como lo queremos creer.

el rock no define la música hecha en colombia, por mas chaquetas con taches o dr, martens estrafalarios. solo por eso vale la pena seguir haciendo rocanrol atarbán.

domingo, 5 de abril de 2015

sin temor a la música

no es extraño oír decir que la música es un lenguaje universal, de eso no cabe la menor duda, es lenguaje y es universal. sin embargo, la mayoría de las personas siente miedo de la música a pesar de la fuerte atracción que ella ejerce a través de la persuasión, incluso de la seducción. también se dice que se debe desconfiar de quien dice no gustar de ella, y es verdad, aunque no conocemos a un ser tan gruñón. la música vive en nosotros, es imposible detenerla y no hay que ser letrado en el asunto para entenderla.

por otra parte, hay sociedades como la colombiana que asocia la música con parranda y borrachera (la embriaguez es otra cosa) y ahí se comienza a desvirtuar el poder de la música. no es que estemos en contra de las parrandas y la borrachera, definitivamente no, pero sí contra la idea unívoca que el colombiano promedio, inculto, iletrado a pesar de ¿saber? leer y escribir tiene. aunque es imposible quitarle el espíritu, hemos permitido que esos tarados le roben la gracia.

que nadie vuelva a decir que no tiene oído, o que desafina, canten para recuperar el espíritu robado por unos cuantos bellacos.