viernes, 24 de enero de 2014

el rocanrol que nos gusta es de la calle

el rocanrol es impertinente y conviene que se mantenga peligroso para ciertas mentes. eso se consigue en las calles y no en las aulas de clase. suena mejor en guitarras de segunda mano rescatadas del empeño, como damas rescatadas del peligro y abandono de adolescentes calenturientos, que en lustrosas y costosas muñecas de vitrina. la sofisticación  armónica no es una condición sine qua non, pero la fuerza y la ternura son inevitables.

el rocanrol no se aprende en los conservatorios, se aprende y hace en la calle.

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