domingo, 1 de septiembre de 2013

lo inevitable, lo de siempre

el país en el que vivimos hace tiempo que está revuelto y abatido pero insistimos en negarlo. desde que tenemos memoria estamos inmersos en lo mismo, la desigualdad que truena como injusticia se pasea oronda frente a nosotros, que hemos terminado como muertos vivientes en película de bajo talento y poco presupuesto (lo que nos llevaría a hablar de todas las películas de zombies, pero esa es otra historia) aceptando todos los golpes que nos propinan, e incluso agradeciéndolos. es indiferente si somos urbanos o campesinos, la gran mayoría ha resultado afectada, excepto unos pocos, los de siempre, que han ostentado el mal llamado poder que nos tiene en la eterna situación actual de caos.

el despropósito de los gobiernos es consecuencia directa de nuestro descuido cívico, como ciudadanos hemos permitido toda las vejaciones que siempre han dejado ver sus resultados sesgados y mezquinos en nuestra forma de vida, que curiosamente consideramos afortunada porque tenemos lo mínimo para sobrevivir y, para colmo, terminamos agradeciendo a dios (dudamos que esté de acuerdo) por la miseria en que vivimos.

consideramos que el asunto es de espíritu. la fuerza espiritual del colombiano es bastante limitada. se resume en portar a la vista pequeños amuletos que venden en diferentes lugares como iglesias o supermercados, luego persignarse continuamente frente a esos mismos lugares y después esperar que otros tomen las decisiones por nosotros, resumiendo todo en un lacónico "que sea lo que dios quiera". por supuesto que más de un avispado se hace pasar por dios y termina en el senado de la ¿república? haciendo lo que le viene en gana.

los jóvenes por su parte prefieren desentenderse del asunto, y a la larga están aun más deslumbrados que los indígenas en tiempos de la conquista cuando los chapetones los engañaban con espejos. la mayoría traga entero, piensa y se comporta como si ésto fuera miami (el latino claro está) y espera que los demás tomen las decisiones que, según ellos, no los competen.

por otra parte están los vándalos, presentes en cualquier sociedad, no importa lo avanzada que pretenda ser, aprovechando el momento para desquitarse rompiendo lo que encuentren a su paso, pero sin solucionar nada de fondo. no hay mucha diferencia entre ellos y la policía antidisturbios, a la larga son la misma cosa pero con uniforme.

somos un país desinformado e inculto que cuando toma partido, ayuda a personajes perversos que sacan ventaja de esa polarización, es el eterno divide y reinarás al que, desafortunadamente, ya estamos acostumbrados, ya sea en política o en partidos de fútbol.

la solución, en nuestra humilde y atarbana opinión, siempre ha sido sencilla: la democracia. el momento de la elección es el momento más importante para evitar por lo que estamos pasando.pero eso implica estar activo como ciudadano, es decir, tomar las decisiones con conocimiento, sin dejarse llevar por las pasiones, estar informado y no permitir que nos des-informen o nos mal informen. no pretendemos ser mamertos, sencillamente estar despiertos para no andar por ahí como esos niñatos que se solazan disfrazándose de zombies, cuando en realidad se están dejando ver como son.

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