domingo, 11 de agosto de 2013

estar, no estar y nunca irse

ver caer a los héroes no es algo fácil. es curioso como los héroes ajenos se convierten en propios cuando caen en lo que consideramos una desgracia en la que, de alguna manera, los terminamos acompañando con un gusto agridulce en el corazón. más difícil aun, aunque bello por encima de todo, es ver a las madres y padres de los héroes al lado de su cama cuidando un amor eterno.

sentir la fuerza de lilian clark, madre de gustavo cerati, escuchándola decir que su hijo volverá porque es un leoncito que no se rinde fácil es motivo de lágrimas extrañas.



algo similar ocurre con la familia que cuida con amor a jason becker el guitarrista virtuoso que fue parte de cacophony y david lee roth, y que según la ciencia debió morir hace unos quince años. no hay palabras para describir verlo hablar con la única parte del cuerpo que puede mover, los ojos.



la pregunta que surge es si esa vida compleja es una prueba para ellos o para nosotros. ¿porqué razón pasan por eso? tal vez para mostrar la verdadera razón de un héroe, la humanidad.

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