domingo, 28 de julio de 2013

la vía pusilánime

habitar en un país como el nuestro (léase colombia) tiene ciertas ventajas para los mercachifles musicales. aunque la innegable condición de país con un conflicto armado que lleva más de medio siglo de vida da muchas posibilidades para crear libros, películas o música llenas de humanidad, la verdad es que hay poco interés al respecto, generalmente se tiende a la polarización, a prejuzgar y decir que está bien o mal, a tomar partido. algunos lo hacen por la vía armada y la mayoría por la vía pusilánime.

otros en cambio lo hacen como media tintas, aprovechando un problema que no los ha tocado pero adjudicándoselo por encima de las verdaderas víctimas. nos explicamos. un niño bien bogotano que nunca en sus casi cuarenta años de vida ha tenido el menor contacto con la verdadera violencia del país, viaja por el mundo pagado por el gobierno para clamar por nuestro asunto interno, interpreta sus himnos de paz frente a los representantes de las naciones unidas que lo ven como un colombiano que no es negro y a la larga no parece tan pobre para luego del intermedio musical con sanduchitos de por medio seguir con otras cosas. mientras tanto en el país el asunto no cambia gracias a sus cánticos de monja calentona, por el contrario, aumenta el número de desplazados y el desequilibrio social reina mientras que la muerte habita cada esquina coreando al artista en cuestión.

sin embargo, a él eso lo tiene sin cuidado, lo importante es que hablen de su gesto humanitario, que alaben su compromiso social, que los altos cargos de los gobiernos le acaricien la bragueta. mientras los desinformados niñatos de los mediocres (porque a eso no se le puede llamar medios) lo entrevistan para llenar espacio en sus canalitos, manejados por las corporaciones, sintonizados por millones de pusilánimes esperando que la virgen maría solucione el problema de marras.

así que adelante, sigamos siendo el país con más cantidad de habitantes pusilánimes por metro cuadrado en el mundo, sigamos diciendo que sabemos enfrentar las adversidades con humor para justificar nuestra falta de carácter como nación, sigamos haciendo cancioncitas por la paz que nadie canta, sigamos masturbando a nuestros miembros inútiles de la sociedad, para eso existe la vía pusilánime.

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