domingo, 2 de junio de 2013

¿y dónde está la clave?

muchas cosas han cambiado desde 1994, cuando nuestro primer secuenciador cabía en los mínimos 1,44 megabytes de un diskette. además venía como regalo por haber comprado una sencilla interfaz de audio, nuestra primera inmersión en el universo digital. desde entonces nuestras ampex, tascam y fostex se convertirían en adorno de nuestro estudio. hasta hace unos ocho años las novedades eran imparables año tras año. pero eso ha cambiado.

parece ser que las compañías que desarrollan software para producir música han llegado a un límite. no seríamos capaces de quejarnos por eso, por el contrario, han puesto en nuestras manos las herramientas más poderosas que en 1994 hubiésemos podido imaginar, pero hace tiempo que dejaron de ser complemento de la música para convertirse en la música por sí misma, lo que nos lleva a decir que todos suenan parecido por esa razón.

para los más curiosos (y escrupulosos) les podemos decir que seguimos grabando en la versión del 2005 de nuestro secuenciador, y en general buena parte de nuestro software también es demodé, cuestión que nos tiene sin cuidado. de hecho eso nos da un sonido particular, o eso queremos creer. no somos partidarios del software todo en uno, nos gusta trabajar con módulos de diferentes marcas y seguir el flujo de trabajo que nos satisface.¿que el programa de 1998 ya no se usa? y entonces porqué te lo venden en 2011 como versión para tu pinche ipad y crees que estás avanti?

en esas trampas no caemos, somos demasiado atarbanes para eso...

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