domingo, 22 de julio de 2012

¿grabaciones prolijas o análogas?

hace veinte años nadie imaginaba el mundo como lo conocemos ahora. en 1991 acceder a un estudio de grabación era todo un evento que merecía colarse en la prensa como prueba de un logro, no tenía mayor importancia si lo que se grababa era pura basura. por supuesto que el mismo modus operandi se replicó en latinoamérica, guardando las distancias claro está. en el campo del rocanrol el asunto daba lástima, excepto en argentina que siempre ha puesto la vara alta en éste tema.

con la llegada de las grabadoras multipista en casete, el mundo de la baja fidelidad nos mostró las bondades del "házlo tu mismo" tan avenido con el espíritu del punk. en ese momento el papel del productor se reducía a la asesoría en labores de composición, ya que la escasez de artilugios técnicos como compresores, moduladores, reverberaciones y demás era una limitación que se obviaba con facilidad. si, era un mundo analógico al fin y al cabo.

con la llegada del computador personal los productores ampliaron en proporciones exponenciales su paleta de colores sónicos, además del poder de edición hasta del más mínimo detalle. esto de alguna manera fue bueno, pero en mayor medida trajo consecuencias negativas pues curiosamente lo que se había ganado en experimentación análoga se tradujo en una búsqueda absurda de la perfección técnica.

desde entonces la mayoría de grupos quieren sonar "como tal o cual disco", replicando (o intentando hacerlo) con mediocridad modelos de grabación de épocas generalmente análogas. el resultado ha sido el que conocemos: en el nuevo milenio no ha surgido nada nuevo, todo suena bien (¿?) pero es aburrido.

como atarbanes que somos, recomendamos entonces a todos los aprendices de músicos, ingenieros (generalmente de universidad) y productores (ídem), dejar a un lado la caja de condones para guardar pulcritud y ser políticamente correctos con el sonido impuesto por las grandes casas disqueras, y dejarse contaminar por las posibilidades de usar un estudio digital como si de uno análogo se tratase, entender las posibilidades y jugar a favor con las limitaciones (que seguramente tendrán que ser autoimpuestas) que todos tenemos en algún sentido, dejemos de jugar a ser perfectos, volvamos a cometer errores que podrían ser la clave del éxito.

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