domingo, 29 de julio de 2012

de la originalidad

la originalidad es un tema interesante, es casi como un fetiche. incluso los estudiosos la han subdividido en partes como la fluidez, la diversidad y demás conceptos de universitarios arrogantes. sin embargo no resulta fácil llegar al concepto a partir de la definición porque la originalidad es única y particular para cada individuo, no es posible replicarla a partir de un manual de instrucciones.

el número de letras de nuestro alfabeto es limitado, al igual que el número de colores, y el número de notas (por lo menos en la música de occidente), a pesar de lo anterior las ideas no se terminan, y los matices de los colores son inabarcables. ¿alguien se queja porque algún pintor usó (o volvió a usar) el verde viridiana que encontró en otro autor?

en la música no es diferente, hay melodías que reverberan desde tiempos inmemoriales (justamente porque no existía la escritura, debido a que aun no existía el alfabeto) y las seguimos silbando o cantando, se podría decir que son parte de nuestro ADN. lo curioso es cuando las reconocemos, probablemente sin conocer el porqué, tan solo nos dejamos llevar por la emoción. en nuestra opinión eso está bien.

el rocanrol es sencillo, pero a la vez contundente por su simpleza. es emotivo desde sus orígenes, y las hordas de seguidores que se apasionan por el llamado de los tambores, el rugir de las guitarras, y los alaridos implícitos siempre encontrarán recompensa.

todo lo anterior no puede echar por tierra la conclusión de que llevamos cincuenta años repitiendo la misma secuencia de acordes y eso llega a aburrir.

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