miércoles, 25 de mayo de 2011

¿la independencia es real o sólo tenemos sed?

hace un par de semanas diego a. manrique (el gurú español de música) publicó un artículo en el que demostraba con estadísticas que los cacareados artistas independientes harían lo que fuera por firmar con una gran casa disquera, incluso dejar de ganar dinero. no dudamos ni por un instante que esas estadísticas (que no incluían a colombia, por supuesto) se podrían aplicar por nuestros lares.


cuando comenzábamos en éste asunto de la música el término para los que no engrosaban las magras filas de las disqueras era "underground", pero la palabra terminó por dejarse a un lado cuando grupos como nirvana, que habían comenzado en las filas underground, terminaron haciendo millones de dólares (lo que, según ellos, les causaba gran dolor) para su casa discográfica, así que la palabra perdió valor en la bolsa y fue rápidamente reemplazada por independientes o indies como gustan decir los snobs.


está claro que los que dedicamos una parte de nuestra vida a caminar por el desierto del rocanrol, terminamos con mucha sed, pues pueden pasar cuarenta días o cuarenta años sin que se presente el demonio a tentarnos con algunos billetes para comprar agua embotellada, así que no podemos escupir alto pues nadie está exento de frotar la lampara del ladino (en lugar de las partes pudendas) y salir en las portadas de las revistas con dentadura nueva.


a pesar de lo anterior tenemos claro que la encrucijada a la que llegó robert johnson no está en el tercer mundo, así que aconsejamos dejar a un lado las ensoñaciones mediáticas de la fama (porque el dinero no será tanto) y seguir haciendo música por el gusto y la necesidad de hacerla y tener algo qué decir, así, sin más.


de cualquier manera cuando una banda underground o indie (léase desconocida) llega a la cima por calidad y esfuerzo propio, los seguidores renegarán de ellos por vendidos, así que no hay salida, la encrucijada es esa, por eso lo mejor es traicionar al público siempre y a toda costa, con o sin dinero.

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