viernes, 27 de noviembre de 2009

sabina, el gran atarbán

joaquín sabina es uno de los referentes más importantes para los atarbanes, sus canciones callejeras, su actitud irreverente y su vida no exenta de excesos, ha sido nuestro alimento en los buenos y en los peores momentos.

lo conocimos en 1989, el comienzo de la era del rock en tu idioma, cuando una marca de gaseosas regalaba los sencillos de algunos artistas desconocidos en nuestro país. no tenía la voz de bucanero que tiene ahora (millones de cigarrillos y whiskys después), sin embargo algo nos atrapó. besos en la frente fue la canción de iniciación y frases como "y una lágrima salada con sabor a mermelada de ternura" nos rompieron la cabeza. de inmediato comenzamos a buscar su discografía, y hotel dulce hotel fue el disco que degustamos como un beso cachondo, llevándonos a desnudar el fundamental el hombre del traje gris, exacerbando así nuestra lujuria por el verso sabinero.

en ese momento no gustó en nuestro país del sangrado corazón, que no entendía el porque de esa voz tan poco atractiva, olvidando que el rocanrol es actitud e inteligencia por encima de todo, ni hablar de dylan, ni hablar de letras agudas y divertidas sin caer en la obviedad.

poco a poco fuimos comprando los vinilos, la mayoría en rebaja, para ir completando la colección, una labor casi imposible en ese momento. perdimos algunas amistades por esa razón, pero ganamos el cariño de varias gatitas que nos ronroneaban sus canciones al oído. siempre nos quedaremos con las mujeres sabineras, todas son bellas, sin excepción.

los noventas fueron una década estupenda para el bucanero mayor, discos de gran factura se sucedían, narrando sus verdades y sus fantasías, hasta que entrando el nuevo siglo, la vida de gato de tejado le pasó factura, el exceso de cocaína casi lo mata, el llamó a ese momento el marichalazo, todo cambiaría después de eso.

sus nuevos discos no tienen el desenfreno bucanero de antes, apagó el pedal de la distorsión y se hizo mas sombrío, sus textos siguen siendo brillantes pero todos extrañamos algo, incluso él. parece que la musa le llegaba con los excesos y ahora que debe ser consecuente para sobrevivir, no encuentra la inspiración con facilidad.

su nuevo disco vinagre y rosas tiene la finura a que nos tiene tan acostumbrado en sus letras, pero le falta el brío de antaño. tendremos que intentar, como el, llegar a los sesenta para entenderlo mejor, de momento aceptaremos como religión una de sus sabinadas: "al público hay que traicionarlo". larga vida al rocanrol y a sabina, el atarbán bucanero mayor.

1 comentario:

Soundtrack dijo...

Frases como "A los quince los cuerdos de atar me cortaron las alas", "Virgen de la Amarguara,
devuélveme la vida,
sin tí todo es usura
y noches perdidas" o "Brindé con el diablo a su salud", dan buena cuenta que la inspiración de Sabina sigue escupiendo verdades y poesía.