sábado, 3 de octubre de 2009

gimme the prize

la imagen y el mercadeo de los buenos comerciantes han hecho un mal circo del rocanrol. el deseo de la fama per se, la egolatría y la megalomanía se han convertido en la norma de los que deciden dedicar algo de su energía a la música dentro del circuito comercial. no pretendemos emitir juicios de valor, decir si está bien o está mal, tan solo dar nuestra opinión.

ya decíamos en nuestro artículo anterior que el rocanrol es de los viejos bucaneros cocidos en muchas aguas. es posible que no le gusten a todo el planeta, no tienen porqué, sin embargo es el público quién los ha puesto en el pedestal, el público que comenzaron a buscar en bares de mala muerte, el público que llena los estadios, el público que los sigue a donde sea sin que le hayan pedido votos.

algunos han recibido premios, la mayoría por dedicar su vida al asunto (con todo lo que eso conlleva), sin embargo, aunque los agradecen, pareciera que no es la motivación principal de hacer música, es una consecuencia lógica de su talento y esfuerzo, pero no es una motivación.

¿acaso los beatles, led zeppelin, los stones van por el mundo diciendo que ganaron un grammy para que la gente los aprecie y escuchen su música? en nuestra humilde opinión, las agrupaciones deben ganarse el respeto y aprecio de la gente dándoles buena música. ese es el mejor premio, el cariño de la gente, que canten sus canciones y las hagan parte de su vida.

de momento los atarbanes seguiremos cosechando ese premio semanal de la gente que nos quiere, el premio mi mamá me mima, que afortunadamente nos otorgan gratis y de buena fe, sin tener que rogar por un voto, cual políticos de medio pelo.

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