miércoles, 19 de agosto de 2009

los atarbanes y el activismo

es imposible no querer hacer algo en un mundo tan enrevesado como el nuestro. ni que hablar de nuestro país, con guerra permanente desde el momento de su fundación. habitualmente los artistas tienen un tipo de sensibilidad que los hace proclives a la humanidad, su justicia y bienestar, pero en ocasiones la megalomanía hace de las suyas y entorpece su labor.

estamos de acuerdo con la definición de activista que en alguna ocasión dio dave stewart (compositor y guitarrista de los eurythmics) "el activista es el que sale de su situación de comodidad para ayudar a los demás". todos queremos ayudar, pero a la mayoría no les queda tan fácil, por tonto que pueda parecer. cuando los artistas llegan a ser celebridades de alta credibilidad y reconocimiento público tienen la enorme posibilidad de convertirse en verdaderos adalides que promueven la justicia social en el planeta.

los ejemplos no son muchos, podemos citar a bob geldorf, sting, y bono, quienes han conseguido hablar con los grandes mandatarios del mundo y exigirles (tal como lo oyen) atención con la hambruna del mundo, condonación de deudas externas de países que no las pueden pagar, solución y tratamiento de enfermedades que afectan a gran parte de la población, entre otras cosas, obteniendo resultados ciertos y medibles.

estos grandes personajes están con la humanidad, no con un presidente ni un país. la forma en que llevan a cabo su labor es lenta pero continua. bono cuando no está de gira o grabando, está hablando con los líderes del mundo, y lo escuchan. no necesariamente todo lo que hacen es seguido por los medios, es decir, intentan hacer el bien sin mirar a quién y sin querer llevarse los créditos por todo.

sin embargo no todos los artistas con algún grado de celebridad son así. algunos son megalómanos que quieren ocupar titulares de periódicos y revistas para alimentar su ego y mantener viva su carrera. otros son manejados por expertos en medios y asesores de imagen, (¿les suena el nombre de fernán martínez mahecha?) que saben manejar la opinión de la gente de las más variadas maneras, desde escándalos de sus pupilos, hasta planeados actos de beneficencia, para obtener beneficios personales, no necesariamente comunes a todos. al fin y al cabo las fundaciones de beneficencia pagan menos impuestos y redituan con mucha prensa y credibilidad.

es una lástima que tengamos que perder el tiempo en éstas discusiones que a la larga sólo les reportan utilidades a esos artistas de medio pelo, que pretenden ser humanitarios, y no a las personas que necesitan de nuestra ayuda. "los atarbanes" creemos en la humanidad, y seguiremos siendo invisibles al aportar nuestro sencillo grano de arena.

y no nos vamos sin morder un poco la cola de la serpiente. creemos que si alguien hace fama y dinero con la desgracia de los demás, debería desarrollar su carrera desde su propio país, desde su medellín que tanto añora (pero sin vivir en el claro está) y desde su barranquilla del alma, aunque no las puedan divisar desde sus apartamentos de lujo en south beach, miami.

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