sábado, 13 de junio de 2009

los atarbanes cotidianos

es curioso y divertido ser un atarbán cotidiano, poder ir al supermercado y no estar en las portadas de las revistas de chismes que los desocupados hojean rápidamente mientras hacen la fila para pagar.

del otro lado, el no tan divertido, está el hecho de que nuestras cuentas bancarias sean tan limitadas al igual que las filas de groupies a las puertas de hoteles que no habitamos. no hay lío, pagamos con tranquilidad el precio de no ser famosos y no nos preocupa.

sin haberlo planeado, hemos llegado a ser lo que muchos rockstars quisieran volver a ser: invisibles. ese estado gaseoso nos permite vivir mejor la realidad, es diferente ver la calle desde el balcón del piso veinte de un hotel que estarla pisando. esa es la materia prima de nuestras canciones.

no tenemos fotos con presidentes, ni tenemos fundaciones de caridad para que nos rebajen impuestos. nuestra labor en la sociedad es sencillamente vivirla, no sobrevolarla como superhéroes con acento.

y seguiremos así, jugando a ser como los ángeles de Wenders, observando en silencio cómo se comporta el ser humano en sociedad y deseando que fuera mejor.

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